FRAGMENTO DEL CAPÍTULO 1

 

CAPÍTULO 1

PRIMERA CONSULTA

 

 

-No estoy loco.

Tiempo. Espacio. Vida. Cordura. Todo parece relativo cuando la totalidad de lo que te rodea, incluyendo las personas que más quieres, parecen haber ponderado tu estado psíquico, y el veredicto es un irremisible pulgar apuntando hacia abajo.

Morituri te salutant.

Tus palabras resuenan huecas, vacías, carentes de resonancia en la aséptica atmósfera de la consulta. Has perdido la batalla, y lo peor es que casi te da igual. Quizás, tan sólo estás muy cansado. Y quizás, sólo quizás, puedas hacerte creer eso a ti mismo.

-¿Por qué piensa que yo creo tal cosa?

La voz, tan aséptica como la consulta, surge atiplada y carente de inflexiones, supongo que educada  así con el propósito de no despertar recelos ni inseguridades en los ansiosos pacientes. Contrasta con el voluminosos cuerpo que descansa en el típico sillón de consulta funcional pero cómodo. Yo, como no podría ser de otro modo, reposo tendido en el típico diván de consulta. Funcional pero cómodo.

Estoy cansado de sus preguntas, de su cara, de vivir.

-Oh, vamos, no me venga con el rollo manido de responderme con preguntas-le contesto hastiado, deseoso de irme, de escapar a algún lugar muy lejano.

Unos segundos de silencio. Una pausa de manual, más efectista que efectiva, para que nos de tiempo a pensar. A los dos. Yo por mi parte sólo pienso en que, a tono con el resto del mobiliario, él es el típico psiquiatra sabelotodo con aires de superioridad mal disimulados. Su atuendo parece ir acorde con la escuela freudiana acerca de la preponderancia de la mente sobre el aspecto personal. Ladeo la cabeza, y en un vistazo somero observo que no le falta ni uno sólo de los complementos clásicos de la profesión, desde las gafas cuadradas de pasta a la chaqueta de pana con coderas, por no hablar de su perilla de intelectual neoclásico.

-¿Por qué no se relaja y  nos limitamos hoy a empezar por el principio?

Sonrío. Me ha caído en suerte el más espabilado de su promoción. O eso o se pasa por el forro mis palabras. Empecemos por el principio. Redundancia absurda. ¿Por donde empezar si no?

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About Mario Peloche Hernández

Mario Peloche Hernández nació en Cádiz en 1975, aunque ha pasado toda su vida en Extremadura. Es biólogo y actualmente ocupa una plaza de bombero forestal. “Hécate”, publicada en 2013, es su primera novela. Fue seleccionada como finalista en la V Edición de los premios “La Isla de las Letras 2014” dentro de la categoría de Fantasía y Ciencia Ficción. Además ha publicado varios relatos en distintas publicaciones: "Apnea", en la antología "Golpe a la violencia de género“; El beso” en la revista   literaria Norbania; “El moderno Eros” en la revista Ánima Barda, y “El bosque”, seleccionado en la V edición del concurso de relatos Amanecer Pulp para formar parte de la publicación digital del mismo nombre. Pendiente de publicar el relato largo “Ojos negros”, con Tau Editores, y su segunda novela, “El molino de Dios”.

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